Compota de fresas con vainilla

Compota de fresas con vainilla

Con esta receta de compota de fresas es un elemento básico que da mucho juego en la cocina, dulce y salada. Esta vez la compota es de fresas pero se puede hacer con un montón de frutas; incluso con cítricos. Es fácil, rápido y delicioso, además pide muy poco azúcar en comparación con las confituras y mermeladas. Vamos con la receta y luego te cuento cuales son sus aplicaciones y trucos.

Compota de fresas con vainilla

Ingredientes:

  • 300 gr de fresas limpias y cortadas en dados
  • 60-70 gr de azúcar
  • 1 cdta. de pasta de vainilla o media vaina o 1 sobre de azúcar vainillado
  • Zumo de 1/2 limón

Procedimiento:

  1. Pon a macerar las fresas con el azúcar y la vainilla, varias horas o mejor una noche entera.
  2. Introduce en un cazo todo el conjunto que ha macerado ( el azúcar se habrá derretido). cocina a fuego medio (tiene que borbotear) durante aproximadamente 15 minutos. Remueve de vez en cuando con ayuda de una cuchara.
  3. A mitad de cocción añade el zumo de limón.
  4. Retira del fuego y deja un poco enfriar antes de usar. O como yo, puedes triturar la compota y convertirla en un delicioso coulis de fresas.

La compota se conserva varias semanas en la nevera. Si la esterilizas en cristal, te puede durar meses en la despensa. Pero no tanto como una confitura, ya que esta compota tiene menos cantidad de azúcar.

Et voilà, bon appétit!

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Usos en la cocina de la compota de fresas

Tal cual, sin triturar, esta compota de fresas puedes usarla para rellenos de tartas. Incluso, para coronar una buena tostada de pain perdu. Además, puede ser una salsa ideal para carnes de caza. Helados…

Triturada, o sea convertida en un coulis, se amplía el horizonte. Por supuesto que tiene los mismos usos que los descritos anteriormente. Pero también pueden servir para rellenar galletas o formar parte de rellenos cremosos, como una crema bavaroise.

Personaliza tu compota de fresas

Más deliciosa será tu compota de fresas si le añades algún perfume, como la vainilla o el agua de rosas, azahar… Igualmente especias, como el cardamomo o la canela, y hierbas aromáticas frescas como el tomillo o la albahaca. Pero te recomiendo que introduzcas las hierbas con su rama para retirarlas después con facilidad. Como ves, cada vez que hagas una compota, la puedes personalizar y parecerá una receta distinta cada vez. Así el paladar no se aburre.

Diferencias entre puré de frutas, coulis, compota, confitura y mermelada

Puré de frutas: Generalmente es fruta cruda triturada, sin más. Eso cuando es casera. Si lo compras en el comercio, llevara un 10% de azúcar y habrás sido esterilizado. Normal, si queremos que aguante meses o años en una estantería.

Coulis: El coulis de frutas, puede ser crudo o cocido. Suele llevar un poco de azúcar por conveniencia, pero es triturado también; a menudo tamizado para obtener un puré más liso, fluido. Como ves en esta receta, hemos convertido una compota en coulis, por su textura.

Compota: en la compota, cocinamos las frutas, el tiempo depende de la dureza de su carne. Las fresas solo necesitaron un cuarto de hora (o menos). En esta composición se añade azúcar, pero en poca cantidad, solo lo necesario para suavizar la acidez. Es posible que no sea necesario añadir azúcar. La textura de la fruta es la del puré pero con trozos a la vista, pues no tenemos por qué triturar.

Confitura: es una compota pero con tanta cantidad de azúcar como de fruta. La fruta se ha deshecho ya no hay trocitos. En este caso, en la nevera te dura muchísimo y si la esterilizas en conserva, te puede durar años sin deteriorarse. El azúcar es un gran conservante, al igual que la sal. ¡Si es que la naturaleza nos lo da todo!

Mermelada: Ah la gran duda, entre confitura y mermelada! Bueno pues es un confitura pero con más azúcar aún. Está en el origen de la palabra portuguesa para definir un membrillo: marmelo. No es que los portugueses hayan inventado la mermelada de naranja, es que gracias al comercio del vino de Oporto -y por extensión-, los ingleses conocían esta confitura de membrillo. Ya se sabe que cuando llegó un barco que quedó bloqueado en el muelle con un cargamento de naranjas desde Sevilla; estas estaban ya a punto de caducar, las compró una mujer en el puerto que se apresuró en conservarlas cocinándolas en azúcar y agua, tal cual cortadas en grandes trozos y sin pelar… Eran demasiados kilos de fruta muy madura para andarse con detalles. Y ahí reside también una particularidad de la mermelada. En primer lugar, se ha con frutas ácida como los cítricos o frutos del bosque. Por otro lado que se cuecen las frutas en agua y azúcar pero más cantidad de azúcar que de frutas.

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