Las lenguas de gato son unas galletas que te retrotraen a la infancia, al menos a la mía (70′-80’s), pues este clásico francés, te lo enseñaban a preparar en clases de primaria. Sin exagerar, hacía cuarenta y muchos años, que las volvía a hacer… ¡No me lo puedo perdonar! Se hacen en un pis-pas y son ideales para tu merienda acompañando tu café o tu té, incluso para adornar tus helados.
Ingredientes para un montón de galletas lengua de gato
- 50 gr de harina común
- 55 gr de azúcar glace o normal
- 50 gr de mantequilla textura «pomada»
- 1 huevo entero
- 1 pizca de sal
- 1 poco de vainilla, opcional
- Material necesario: manga pastelera y boquilla redonda lisa de 6-8mm aprox.
Cómo realizar las galletas lenguas de gato
- En una fuente, mezcla la mantequilla con el azúcar glace, se llama el método del «cremado». Añade el huevo y mezcla rápidamente para que la masa quede bien lisa. Verás que mezclé el azúcar glace con la vainilla en polvo.
- Ahora, incorpora la harina y la sal, mezcla íntimamente.
- Pasa tu masa a la manga pastelera (aquí, opcionalmente, deja reposar la masa en la nevera 20 minutos).
- Escudilla unos churros de unos 6 cm sobre la bandeja de horno con papel sulfurizado. Espacia bien cada churro, que luego se expande mucho. Mira el paso a paso.
- Precalienta el horno a 180ºC. Hornea 8 minutos máximo y saca las lenguas de gato del horno enseguida, que sino, se queman.
- Aunque al retirarlas, las vean blandas, deja que se enfríen antes de guardarlas en su lata o tupper. Deben estar bien secas, si no, enmohecen por la humedad aún contenida.







Et voilà, bon appétit!
servicio
Se sirven tal cual, en acompañamiento de un café, un té, un chocolate caliente… o para presentar con tus copas de helado.
Ma Touche
Nada inesperado, solo un poco de vainilla en polvo. Otro día hice unas con zest de limón… Estaban incluso más buenas. Es que si al principio de este articulo te decía que hacía muchos años que no había vuelto a hacer las lenguas de gato, me he envalentonado y las hago a menudo, cambiando los perfumes y con o sin yema.

Historia y orígenes de las galletas Lenguas de Gato
Esta galleta de origen francés, tal y como la conocemos hoy, que, como su nombre indica, tiene una forma alargada como de lengua de gato, es una creación que data del siglo XVII. El nombre resulta obvio al ver la forma de la galleta. Es muy fácil de realizar, de hecho, es la primera receta que me enseñaron a hacer en primaria (CM1). Sí, ya sé lo que me vas a decir: que ya se encontraron vestigios de algo parecido en las tumbas de los faraones, que en España hace siglos que se conocen las galletas… Obviamente, la lengua de gato es una de las numerosas variantes de esas galletas que aparecieron a partir de la Edad Media con el nombre de «biscuit» -las galletas-: preparaciones a base de harina, miel, a veces saladas, y huevos que se horneaban dos veces, de ahí el nombre de bis-cuit (o biscota, biscotti en italiano) y que llevaban consigo los marineros pues podían aguantar meses sin enranciar, durante sus largas campañas en el mar. Secas y duras, había que remojarlas en un líquido para ablandarlas, pero no importaba. Descienden de los «dipyres«, galletas «biscocidas»😁 secas, que se preparaban en la Grecia de la Antigüedad. Las famosas dipyres, no te vayas a creer eran deliciosas, como una cookie, eran una especie de pan plano y «rompedientes». Biscuits en Francia, es el termino general que usamos para designar las galletas; en español bizcocho que sería el termino equivalente, designa sin embargo bollos esponjosos (gâteau, en francés). Todas estas recetas antiguas de galletas ya sean bis cocidas o una sola vez, tienen en común que no llevaban mantequilla.
Con el paso de los siglos, la galleta se fue refinando y ganó sus letras de nobleza en Francia, gracias las casas reales. Algunos historiadores le atribuyen la invención de las lenguas de gato a François Colas, pastelero de Luis XIV. Fueron variando sus formas, y su contenido, se aromatizaron y se les añadió mantequilla (¡el summum de la gourmandise!). En 1653, François de la Varenne, el gran pastelero francés, introdujo la técnica revolucionaria del «ruban» o «cinta», que consiste en mezclar enérgicamente el azúcar y los huevos, la mezcla se vuelve espumosa, lo que provoca un resultado aun más esponjo y «mullido»; se puede comprobar el los bizcochos plancha, Joconde y de soletilla franceses, por ejemplo. A principios del siglo XIX se multiplica la producción de las galletas.
Fue a partir del siglo XIX, con la industrialización, que surgen cientos de fabricas de galletas o sea biscuits, las más conocidas son St Michel, LU, Bonne Maman (sí, la de las confituras…), Biscuiterie de l’Abbeye.
La receta clásica es muy sencilla, es un tanto por tanto de ingredientes, generalmente se utiliza solo la clara, otras recetas llevan yema (la que más me gusta). El tamaño estándar de una lengua de gato es de 5 a 7 cm de largo. El hecho de mezclar el azúcar glace con la mantequilla se denomina la técnica del «cremado» o crèmage.

Ingredientes para las galletas clásicas lenguas de gato
Si quieres hacer la receta clásica que se enseña en las escuelas de repostería, esta va sin yemas de huevo. Aquí te dejo los ingredientes y la proporción que verás es idéntica -al tanto por tanto-, y el resultado también, solo cambia un poco el sabor y la consistencia, pasados unos días.
- 100 gr de mantequilla pomada
- 100 de azúcar ( glace o normal)
- 100 gr de claras de huevo (4 claras aprox.)
- 100 gr de harina
Ya está, no tiene más historias. Para proceder es exactamente tal cual te lo cuento en este articulo, mismo orden de incorporación de los alimentos, mismo tiempo de reposo (que es opcional) y mismo tiempo de horneado y temperatura.

Yo me pido unas pocas de las tuyas, que se ‘huelen’😋estupendas. ¡Un súper abrazo!
Jajaja! Muchas gracias querida! 😘😘