Esta receta de rosquillas caseras me acompaña desde hace más de 30 años, son las rosquillas andaluzas de la abuela y mis favoritas. Prefiero la masa de estas rosquillas fritas a las de las rosquillas madrileñas que se hacen con masa choux, resultando huecas y algo (mucho) secas. Las rosquillas son un dulce típico de Cuaresma, pero también en fiestas patronales y romerías andaluzas. Aunque se pueden encontrar todo el año en los comercios. De Cuaresma porque no lleva leche, esta se sustituye por zumo de naranja. Esta receta se la debo a una maravillosa persona originaria de Jaén.
Ingredientes para las rosquillas caseras andaluzas

- 1 kilo de harina común
- 4 huevos
- 400 gr de zumo de naranja (2 naranjas aprox.)
- Los zest de las naranjas y 1 limón (si tienes a disposición)
- 253 gr de azúcar
- 125 gr de Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE)
- 2 sobres de levadura química
- Aromas al gusto que puedes elegir: anises (cazalla), sésamo (ajonjolí) o canela
- Pizca de sal
- AOVE suficiente para freír
- Azúcar suficiente para el final de la receta
Cómo se hacen las rosquillas caseras de la abuela
- Es opcional pero recomendable, mezclar el azúcar con los zest y las semillas (cazalla…) con la antelación que quieras. Puede se desde 30 minutos hasta 1 hora.
- Mezcla el azúcar (ahora aromatizado) con la harina, la levadura, incorpora el zumo de naranja y mezcla con ayuda de una cuchara. Añade una pizca de sal y los huevos ligeramente batidos.
- Termina incorporando el aceite. Básicamente, se trata de mezclar todos los ingredientes, pero terminar por añadir el aceite en último lugar.
- Deja reposar la masa 30 minutos cubierta con un paño.
- Pon a calentar el AOVE a fuego medio alto. Entre unos 160 a 175ºC.
- Embadúrnate las manos de aceite y coge pequeñas porciones de masa, practícales un agujero con las manos tal y como ves en el video y ve echando tus rosquillas al aceite caliente.
- Deja que se doren por un lado y dales la vuelta. Procura que no se quemen.
- Escúrrelas y pasa tus rosquillas por azúcar.










Ma Touche
Como ves en la foto de los ingredientes, la receta que transcribí de la abuela Consuelo, se basa en cucharadas por cada huevo. La receta original sería: 4 huevos por cada huevo, 3 c.s. de aceite; 3 de azúcar; 3 de zumo que eran + ó – 2 naranjas; los 2 sobres de levadura es una medida inamovible. Ella no me dijo nada sobre la sal o como mezclar el azúcar con el zest, eso, lo fui aprendiendo con el tiempo.

Trucos y consejos
Te recomiendo que cuando saques las rosquillas del aceite, las dejes reposar sobre una rejilla unos segundos, antes de rebozarlas en el azúcar. Si lo haces recién salidas de la fritura, el azúcar se derrite por el efecto de calor excesivo que desprenden las rosquillas en ese momento. El hecho de colocar tus rosquillas caseras sobre una rejilla par enfriarlas ligeramente, viene muy bien también para escurriles el aceite que hayan arrastrado de la sartén sin por ello quedarse blandas.
Lo mejor de freír las rosquillas caseras en aceite de oliva virgen extra es por supuesto el sabor, también el hecho de que se conservan mucho más tiempo con una textura ideal como recién hechas. Pero sobre todo que con el oliva virgen extra, no se embeben de aceite, resultando super ligeras de comer. El aceite de semillas (girasol o maíz…), provoca un endurecimiento de la masa cuando enfría; quedando correosa enseguida, sin hablar que a nivel organoléptico y sápido, las rosquillas resultan a mi parecer bastante planas. Unas rosquillas caseras como las hacía la abuela, siempre saben mejor con aceite de oliva virgen extra, es una aceite natural extraído de pulpa del fruto, no de su semilla, que hay que procesar con métodos químicos.
Haz la prueba, y dime cuánto te han durado las rosquillas con un excelente sabor y una textura tierna como el primer día.


Porqué se comen rosquillas durante la Cuaresma
A parte de darnos el último atracón del Martes Graso y durante en el periodo de abstinencia que supone la Cuaresma, tomar roquillas permitía antaño comer un alimento lo suficientemente calórico y nutritivo sin carne; pues el huevo, la harina por supuesto las frutas, la miel… Eran y son alimentos permitidos durante los cuarenta días que dura la Cuaresma. Son productos sencillos y humildes que siempre a habido en las casas. Las rosquillas, son uno de los postres típicos de la Semana Santa, junto con las torrijas, pestiño, la leche frita…
Además, la rosquilla por su forma circular, encarna en sí el simbolismo de la vida eterna, al ser un circulo que no tiene ni principio ni fin. Con ese halo, se celebra en la religión católica el ciclo de la vida, el renacer y la resurrección de Jesucristo tras la Semana Santa.
Sobre los orígenes de este postre, hay que remontarse a la época romana, ellos preparaban ya estos postres en fritura. «De fil en aiguille«, de una cosa a la otra, leyendo e investigando sobre los orígenes de las rosquillas lo que se desprende es que tenemos un postre de herencia claramente española que se llevaron consigo los musulmanes expulsado y que terminaron echando raíces en la zona de Marruecos y Argelia, pues en los textos en árabe (gracias al traductor San Google), se habla más bien de herencia española, no como algo que hayan «enseñado a hacer» a los españoles. De hecho los más parecido a una rosquilla es el sfenj, y eso se parece más de cerca a un donut por su textura ultra esponjosa y blandita; además este postre magrebí se elabora con levadura fresca, que es lo que le da esa textura y además pide más tiempo de elaboración, por el levado.
Otra cosa es el luqaimat (Peninsula Arabica), lokma en Turquía o loukoumádes en Grecia , eso sí es un buñuelo bien redondito y de origen muy oriental. Lokma significa bocado y un buñuelo se sentencia en un bocado, verdad? Desde la antigua Persia, pasando por Grecia y como heredero de los griegos que fue el Imperio Romano, es lógico pensar que esta pequeña masa frita hiciera un recorrido por Europa, deleitándonos a todos. En Francia ya sabes que, ya sea por herencia romana, nos encantan los beignets, bugnes (pestiños) y los Pets-de-Nonne. 😋🤤 . Aquí tienes un artículo con varias recetas dulces y saladas típicas de Carnaval francés.
Riquísimas, un clásico de la repostería española
Totalmente y están de vicio!