El queso de Camembert empanado o camembert pané, es una cena clásica francesa, cena, almuerzo, lo que quieras… Si existe un queso que se asocie a un país de forma inequívoca ese es, el Camembert. Es conocido internacionalmente y de hecho es el queso más consumido de Francia. En cocinafrancia.com tenemos al menos 3 recetas con camembert cocinado. Si bien, un buen camembert DOP está delicioso y no necesita ni pan, ni vino: ¡solo un cuchillo!
Queso de Camembert empanado o Camembert pané
Ingredientes para 2 o 3 comensales
- 1 queso cortado en 8 gajos o cuñas
- 1-2 huevos
- harina suficiente (2cucharadas)
- pan rallado suficiente (2 cucharadas)
- Aceite de oliva virgen extra suficiente para freír

Procedimiento
- Pasa cada uno de los gajos de queso primero por harina, luego por el huevo batido y termina por el pan rallado.
- Fríe en abundante aceite caliente pero no humeante. Se tarda un minuto a penas, el empanado solo debe estar dorado por fuera.
- Escurre sobre una rejilla o papel de cocina.






servicio
El queso de camembert empanado o camembert pané se sirve acompañado de una ensalada. Tal y como puedes ver en el video y la fotos, eres libre de interpretar la palabra ensalada a tu gusto.

Un acuerdo Di-Vino
Lo más natural con un queso de estas características es una sidra de Normandía, pero también un Pommeau o un Calvadosde Normandia. Un vino blanco de la apelación Arbois de la región del Jura.

Historia del queso Camembert
Los orígenes del Camembert se remontan a finales del siglo XVIII en Normandía, muy cerca de la ciudad de Camembert. Marie Harel, una campesina nacida en Vimoutiers (Normandía) inventó el Camembert. Se dice que, fue el abad Charles-Jean Bonvoust quien le dio la receta a en agradecimiento por acogerle y esconderlo de los republicanos. Corría el año 1791, principios de la revolución francesa.
En aquella época Marié producía queso fresco tradicional, el abad aconsejó que lo escurriera, salara y secara sobre tablas de madera, como era costumbre en Brie en aquella época. En pocos días, el queso habría adquirido la atractiva corteza blanca con ese velo de flor que conocemos hoy.

La herencia familiar del Camembert
La historia del Camembert continuó unas décadas más tarde, cuando la hija de Marie Harel, también llamada Marie y su marido Thomas, desarrollaron la producción de queso para venderlo en el mercado de Vimoutiers. El queso no era muy apreciado por parte de los habitantes del pueblo; Tenían que venderlo fuera del pueble, de hecho. Este nuevo producto atrajo poco a poco la atención de los gourmets, hasta el punto de que, en pocos meses, Marie Harel (hija) se vio incapaz de satisfacer toda la demanda local. La noticia se extendió y la demanda de Camemberts floreció. Pero se dice de los franceses que viajan mal, como el camembert…

El camembert y su estuche de madera
Una caja redonda de madera se creó en 1880 específicamente para este queso. Facilitaba su transporte en una época en la que el Camembert era cada vez más popular pero ya sabemos que es un queso delicado y lleva mal el traqueteo. En cuanto pasan unos días el interior se hace tan blandito que sus finas paredes tal velo de flor, son incapaces de retener su interior.
Así fue como el Camembert se lanzó a la conquista de la burguesía parisina, y por extensión a toda Francia. Se dice incluso que Napoleón III se enamoró con locura de él durante una estancia en Normandía y lo hizo traer en cantidades ingentes a la mesa del palacio de las Tullerías.


El queso camembert ¿Qué es?
Este queso blando, de leche de vaca de pasta blanda con corteza de velo de flor se beneficia de la Denominación de Origen Protegida: el auténtico «Camembert de Normandie». Para ello, debe ante todo ser elaborado en la región con leche cruda de vaca; ser cilíndrico -11 cm de diámetro- y pesar al menos 250 envasado. Contener un 22% de MG, moldeado al cucharón, venderse en caja de madera. Si es “fermier” es el mejor sin duda, significa que se ha hecho allí mismo, de forma artesanal, en la granja ubicada en los verdes pastos donde se alimentan las vacas.
Camembert y literatura
Marcel Proust estaba muy versado en lo gastronómico, en su obra «en búsqueda del tiempo perdido» no solo habla de la famosa magdalena, una marquesa de camembert, pasa por allí también. El camembert tiene cierta mala fama o digamos que es un término que usamos para dar mala fama a personas o situaciones. Tiene distintas acepciones en argot francés: «calendos», «camembos… Cuando huele a pies, huele a camembert. Incluso, Salvador Dali hace referencia al queso para describir su cuadro de los relojes derretidos en “la persistencia de la memoria”: “Los relojes blandos no son más que el camembert paranoico-crítico, tierno, extravagante y solitario del tiempo y el espacio”.